
viernes, 15 de enero de 2010

lunes, 11 de enero de 2010
AMLO entrevista en La Jornada
de la prepotencia, el cinismo y la saña del grupo que gobierna al país, sostiene en entrevista con este diario
Tanto el PRI como el PAN se echan la culpa de manera hipócrita, cuando ambos partidos pactaron los incrementos a las gasolinas a espaldas del pueblo
aborregamientoque alimentan los medios electrónicos de comunicación entre millones de mexicanos ha hecho creer a la gente que no había más alternativas ante la crisis que aumentar impuestos, incrementar el costo de las gasolinas y por ende el de todos los productos.
Nosotros presentamos más de una vez un proyecto alternativo que, sin impuestos ni aumentos, resolvía el déficit de las finanzas públicas, promovía la producción y protegía el empleo, aseguró Andrés Manuel López Obrador.
de la prepotencia, el cinismo y la saña del grupo que gobierna al país, afirmó en entrevista con La Jornada.
Son prepotentes porque desde septiembre, al margen del Congreso, decidieron los aumentos, y son cínicos porque saben que con el control de los medios, principalmente de la televisión, pueden tripular las decisiones, manipular y determinar el modo de pensar de ese grupo de mexicanos que todavía está adormilado y que sigue creyendo que en México no hay de otra, que sólo existe la voluntad de la mafia que gobierna al país.
Y no sólo nos manifestamos dos veces en la Cámara y una en el Senado en contra de los aumentos, sino que presentamos dos iniciativas: una para promover la austeridad republicana y otra para terminar con los regímenes especiales, particularmente la consolidación fiscal, cerrándole el paso a la cantaleta de que no hay de otra.
No resolvieron siquiera el problema de los recursos del gobierno, menos aún el de la carestía para millones de mexicanos.
La gente se enoja con los políticos o con los voceros de las cadenas de televisión o radio, cuando ellos sólo son empleados. La culpa del desastre nacional es de ese grupo de potentados que no vamos a poder frenar si la gente no participa de manera ordenada para buscar una verdadera democracia. Hay que crear conciencia de que las instituciones están al servicio de esa cúpula, de que no hay estado de derecho.
A pesar de esta tremenda influencia, yo estoy convencido de que la gente va a terminar por despertar. Depende mucho del trabajo de concientización que nosotros hagamos. Por eso es importante que este año sea el de la revolución de las conciencias. Mientras no haya un despertar de conciencias, desgraciadamente las cosas no van a cambiar.
viernes, 8 de enero de 2010
2010
Un año de trabajo fructífero,
de victorias alcanzables,
de compromiso y consecuencia
con las diversas luchas del país.
Ánimo y salud
voluntad
amor por este país y la humanidad toda
amor y cuidado para este planeta
viernes, 4 de diciembre de 2009
Una comisión presente en el campamento de las compañeras del SME


Las smeítas en huelga saludan a Monterrey y piden apoyo
María Elena Padilla
Llegaron temprano en la mañana fría en al menos 5 camiones, alrededor de 200 efectivos. Las compañeras en el campamento iban saliendo de su tercera noche de ayuno; el acoso, la amenaza de desalojo o represión es otro elemento más en la lista de agravios, pero ellas no tienen miedo, coraje sí, decisión, voluntad de resistir para recuperar su trabajo y sus derechos. Ese día jueves 26 de noviembre la policía federal estuvo amagando el campamento al menos hasta las 5 de la tarde; alrededor de esa hora llegaron los diputados Jaime Cárdenas y Gerardo Fernández Noroña a hablar con las compañeras, apoyarlas y expresar respeto por su forma de lucha; Noroña aprovechó la oportunidad para responder algunas preguntas o dudas de l@s asistentes; ambos prometieron regresar los días que no hubiera sesión en la Cámara. Un día después don Samuel Ruiz, obispo emérito, reafirmó su solidaridad al caso – lo ha hecho en repetidas ocasiones y actos- al acudir y orar por la salud de las compañeras al mismo tiempo que dijo esperar se encontrara pronto una solución al conflicto. Todos los días, sindicalizados, trabajadores jubilados, brigadas de apoyo diversas, ciudadanos aislados o de organizaciones solidarias visitan y respaldan con su presencia al campamento y a las valerosas mujeres en huelga de alimentos.
En la empresa, esas mujeres, madres, hijas, compañeras, buscaban y lograban laborar a la par que los hombres: algunas operando maquinaria, fabricando cuchillas, otras incluso en los postes, como comenta una compañera que no pudo sumarse a la huelga por su condición de diabética. Ellas y demás trabajadores sindicalizados vieron esfumarse su centro de trabajo y oír que esto se hacía por el bien del país. Rebosan de indignación cuando escuchan hablar de los sueldos de “privilegio” de los trabajadores del SME o de su ineficiencia. Les consta que su sindicato tenía prácticas distintas a otros sindicatos puesto que en innumerables ocasiones votaban en sus asambleas el apoyo a otras luchas y manifestaban su solidaridad en múltiples formas; tenían elecciones mucho más frecuentemente que otras organizaciones; pugnaban por una tarifa social del producto que trabajaban: la energía eléctrica. Históricamente se sumaron a muchas causas: la gente no olvida, o no debiera hacerlo, su participación en las labores de rescate y solidaridad después del terremoto del 85, su compromiso por la soberanía alimentaria y energética, su oposición a la privatización del petróleo y la electricidad; incluso a escala menor pero no menos importante, se recuerda la implementación de cursos varios (computación, inglés) ofrecidos y abiertos al público sin costo.
El ánimo en el campamento no decae; hay momentos en que se realizan asambleas, ahí se manifiestan apoyos, palabras de aliento, consignas, canciones. Los familiares, los compañeros dan la vuelta, ven qué está pendiente, qué se necesita. Está el grupo de “los rudos” que no desmayan y siempre muestran gran ánimo. Saludamos a uno de ellos y nos responde: “aquí, en pie de lucha”; en realidad siempre han estado en pie de lucha, sólo que ahora en condiciones más adversas. Son ellos quienes suenan las “campanollas”, cacerolas con badajos que hacen más ruido que matracas. Las compañeras en huelga están visibles a ratos, y en otros momentos se retiran a sus carpas; aunque tienen a su favor que son muy jóvenes, ya para el sábado una de ellas estaba empezando a sentir los estragos del ayuno reflejado en la disminución del nivel de potasio en su organismo.
Mónica y Judith son las trabajadoras con quienes tuvimos oportunidad de hablar; se muestran fuertes, decididas; hablan del decreto de Calderón como un despojo de todo: su trabajo, sus derechos, su independencia económica, su seguridad emocional; exigen regresar a laborar, que se instale una mesa de diálogo. Señalan que el gobierno violó la Constitución pero también el contrato colectivo de trabajo vigente hasta el 2010 más un contrato de productividad firmado para concluir en 2012. Están dispuestas a llegar hasta donde sea necesario para lograr la justicia, y saben que su lucha no es SU lucha sino la de todo el pueblo mexicano que no quiere vivir postrado o dependiente de los intereses del gran capital; dicen saber que ganarán, con el apoyo de todos. Agradecen toda solidaridad expresada y solicitan más apoyo nacional. Mandan un gran saludo a Monterrey esperando que crezca la ayuda y adhesión a su causa.
El sábado 21 de noviembre se realizó una marcha de los hijos de trabajadores del SME, desde el local del sindicato hasta las instalaciones de LFC. El jueves 26 se llevó a cabo un megaconcierto en CU, con duración de casi 9 horas; el sábado 28 hubo una peregrinación y el domingo daría inicio un SMEtón, para recabar ayuda económica; afortunadamente casi a diario hay eventos donde se materializa el apoyo y hasta el afecto, pero no son suficientes a juzgar por la actitud del ejecutivo y la mayoría del legislativo. Han recibido solidaridad internacional de sindicatos y organizaciones obreras desde Grecia, Canadá, Cuba, Brasil, Bolivia, Argentina, Venezuela, Perú, entre otras; pero tampoco ha bastado. Numerosas asociaciones y frentes de abogados democráticos han señalado las irregularidades legales de la medida de extinción, pero igual no le hacen mella a la postura gubernamental.
¿De qué se trata? ¿Es sólo la propia vocación autoritaria del gobierno panista apoyado por el oportunismo del PRI? Es esa naturaleza déspota envalentonada apoyándose en los intereses trasnacionales imbricados con los nacionales que mangonean y determinan lo que se hace o deja de hacer en el país, por eso es tan difícil el horizonte verdaderamente democrático que requieren los que nunca tienen nada o lo tienen en medida increíblemente insuficiente.
A partir del decreto de extinción de LFC a todos los sindicalizados se les suspendió el servicio médico al mismo tiempo que su salario; claro que se buscaba aniquilar su esperanza y su espíritu de lucha, lo cual no están dispuest@s a conceder. La decisión de las compañeras de emprender este recurso extremo debería mover a quienes dicen buscar la democracia, quienes entienden la existencia humana como un vivir en justicia y dignidad para todos, especialmente para aquellos que siempre han carecido de ellas.
Sumémonos a alguna(s) de la(s) actividad(es) u organicemos otras. Apoyar al SME es apoyarnos como clase trabajadora.
Plan de Acción. Toma simbólica de la Ciudad de México. 4 de Dic 2009
Caravanas:
1. 8:00 hrs. parte del metro Guelatao (Zaragoza)
2. 10:00 hrs. parte del metro Taxqueña (Tlalpan)
3. 8:00 hrs. parte de Constituyentes y Reforma
4. 8:00 hrs. parte del metro Deportivo 18 de marzo
11:00 hrs. marcha sobre Insurgentes, de la Rectoría de la UNAM (Insurgentes)
Todos los contingentes arriban al Monumento a la Revolución.
11:00 Conferencia de prensa (Sanborns “Los Azulejos”)
De 11:00 a 13:00 hrs. recibimiento de caravanas en el Monumento a la Revolución.
17:00 hrs. Concentración de todos los contingentes en la Junta de Conciliación y Arbitraje (METRO FERRERIA) (a las 18:00 hrs. es la audiencia del SME).
domingo, 22 de noviembre de 2009
3 años de gobierno legítimo
Con miras al 2012, un nuevo Proyecto Alternativo de Nación: AMLO
México, Distrito Federal
Domingo 22 de noviembre de 2009
Amigas y amigos:
Hoy nos congregamos dirigentes, representantes y simpatizantes del Gobierno Legítimo de toda la República, con el propósito de conmemorar tres años de resistencia y trabajo para salvar a México.
Durante este tiempo, juntos, en un ejercicio permanente de diálogo circular, hemos venido conociendo mejor la realidad del país; sabemos que desde el gobierno de Salinas, al amparo del poder público, se empezó a conformar la actual oligarquía, integrada por traficantes de influencias y políticos corruptos que, no sólo se han hecho inmensamente ricos sino que mantienen secuestradas a las instituciones constitucionales.
Ahora tenemos la certeza de que la transición democrática pregonada por la derecha en el 2000 sólo fue una mascarada. Una simple operación de recambio entre los dos partidos de la oligarquía para mantener la misma política de pillaje y continuar con las llamadas reformas estructurales que en esencia significan, el traslado de bienes del pueblo y de la nación a particulares, nacionales y extranjeros.
También ahora entendemos con mayor claridad que el fraude de 2006 se orquestó para cerrarnos el paso y evitar un verdadero cambio. La mafia del poder se sintió amenazada y no dudó en echar abajo lo poco que se había construido para establecer la democracia en México.
Como es obvio, luego de la imposición continuaron con la misma política de despojo y han precipitado la descomposición social, llevando al país a una de las peores crisis de su historia.
Y, a pesar de todo el daño que han causado, no están dispuestos a modificar en nada sus actitudes. Por el contrario, insisten en mantener su política de saqueo aunque terminen de arruinar al país y de desgraciarnos a todos.
Qué mejor prueba de esta prepotencia que la aprobación de los aumentos de impuestos para repartirse lo obtenido como si fuese un botín. O la decisión de despedir a 44 mil trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas con el propósito de seguir privatizando la industria eléctrica.
En fin, hemos llegado a la conclusión de que hay una mafia en el poder, insaciable, enferma de codicia, dispuesta a imponerse a costa del sufrimiento del pueblo y a conspirar contra la paz pública y la estabilidad social. Y muchos coincidimos que éste es el principal problema de México.
Se trata de intereses muy poderosos y no debemos confiarnos. Son siniestros pero no son tontos, tienen estrategias y mantienen a su servicio a una caterva de analistas e intelectuales de derecha.
Por ejemplo, ya decidieron que el PAN no les funciona y lo han dejado de patrocinar. Con la mano en la cintura, han convertido a Calderón de pelele en chivo expiatorio. Ahora toda su apuesta es al PRI y a Peña Nieto, porque suponen que con esta nueva operación de recambio, van a volver a engañar al pueblo para mantener y acrecentar sus privilegios.
Es evidente que Salinas actúa como de jefe de campaña de Peña Nieto y que Televisa lo ha venido proyectando como se introduce al mercado un producto chatarra o como actor de telenovela. Es claro pues que Peña Nieto ya es el candidato de la mafia del poder en México.
Y como ellos mismos saben, es este movimiento lo único que les hace frente y puede detenerlos. A eso se debe que no han parado de atacarnos. No hay un sólo día en que sus voceros en los medios de comunicación no hablen en contra nuestra. No sólo es el bloqueo informativo o que repitan, una y mil veces, que ya no representamos nada. Es la guerra sucia, la calumnia, las campañas de desprestigio, las vulgaridades, o de plano, el decir que estamos locos.
Sin embargo, es un timbre de orgullo que a pesar de que han querido destruirnos, no lo han logrado ni lo lograrán. Y no sólo porque aquí estamos, sino fundamentalmente porque las mujeres y hombres de este movimiento, tenemos un profundo amor por nuestros semejantes y, más allá de alevosías y frente a todo tipo de adversidades, mantenemos la firme convicción de construir una sociedad más justa, más humana y más igualitaria.
Lo que somos y representamos, se ha logrado con autoridad moral, imaginación, firmeza, con acciones de resistencia en defensa del pueblo y de la nación, con el trabajo organizado de muchos hombres y mujeres libres y concientes.
En estos tres años, nuestro movimiento no ha dejado de luchar a favor de los pobres, de los indígenas, de los campesinos, de los trabajadores, de los ancianos, de los discapacitados, de las madres solteras, de los jóvenes, de los derechos humanos, de la economía popular, de la educación pública, de los recursos naturales, del petróleo y de la industria eléctrica nacional. Y siempre, de manera abierta y en forma sincera, nos hemos definido contra las injusticias, la corrupción, los privilegios, los fraudes electorales y otras infamias.
Para mantener encendida la llama de la esperanza y recoger los sentimientos de la gente, en enero de 2007 inicié una gira por todos los municipios del país. En marzo de este año concluí el recorrido por los 2,038 municipios de régimen de partido. Y apenas antier terminé de visitar los 418 municipios indígenas, de usos y costumbres, del estado de Oaxaca. Hemos cumplido el compromiso de celebrar asambleas informativas en los 2,456 municipios de México.
También como resultado de este peregrinar y del trabajo de ustedes y de otros integrantes de nuestro movimiento, ya contamos con 2 millones 300 mil representantes del gobierno legítimo y tenemos comités municipales en todas las regiones del territorio nacional.
Ahora bien, amigas y amigos, seguramente ustedes se preguntarán ¿Qué es lo que sigue? En primer término, considero que debemos mantener invariable nuestro compromiso de defender al pueblo y a la nación.
Es necesario seguir luchando para frenar el deterioro de la economía popular. Sobre todo ahora que, desgraciadamente, se agravará la situación económica y social de millones de mexicanos como resultado de los aumentos de los impuestos, de las gasolinas, el diesel, el gas y la luz, así como por la caída de las remesas que constituyen una importante fuente de ingresos para las familias más pobres del país. En esta labor deben continuar trabajando las casas del movimiento.
Y no debemos dejar solos a los trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas. Su causa es justa y es de todos. Estemos atentos y ayudemos en lo que se requiera: Con nuestra solidaridad política, participando en sus acciones de resistencia civil pacífica y cooperando con víveres y recursos en la medida de nuestras posibilidades.
De la misma manera, tenemos que seguir exigiendo la libertad de los luchadores sociales presos de Atenco, Oaxaca y de todo el país. Continuar brindando nuestro apoyo a la lucha contra la destrucción del Cerro de San Pedro en San Luis Potosí que lleva a cabo la minera canadiense San Xavier con la complicidad de autoridades locales y federales. Aquí aprovecho para denunciar que en varias regiones del país se repite la misma historia, como ocurre en San José del Progreso, Oaxaca. De igual forma, siempre nos manifestaremos en contra del basurero tóxico en Zimapán, Hidalgo y de la construcción de la presa El Zapotillo que inundará a los poblados de Temacapulín, Acasico y Palmarejo en Jalisco. Además, debemos insistir en que se devuelvan los ahorros de los ex braceros, ancianos de todo el país que han sido tratados sin piedad.
Amigas y amigos:
Pensando en la transformación del país y con miras al 2012, debemos elaborar a la luz de los recientes acontecimientos nacionales e internacionales, el nuevo Proyecto Alternativo de Nación. Esta tarea será coordinada por la Comisión que se creó con ese propósito, integrada por Ignacio Marván, Luciano Concheiro, Rogelio Ramírez de la O, Héctor Díaz Polanco, José María Pérez Gay, Víctor Manuel Toledo y Bolívar Echeverría. La idea es que después de una amplia consulta de análisis y reflexión, se tenga un documento definitivo a más tardar en junio del 2010.
Aunque estoy conciente de que son muchos los temas que se tendrán que abordar, considero que hay diez postulados básicos:
1. Rescatar al Estado y ponerlo al servicio del pueblo y de la nación. Reitero mi convicción esencial: El Estado se encuentra secuestrado por una minoría y ésta es la causa principal del desastre nacional. En nuestro país existe una República aparente, simulada, falsa. Hay poderes constitucionales pero, en los hechos, un grupo ha confiscado todos los poderes. Por eso, lo primero debe ser recuperar democráticamente al Estado y una vez logrado este propósito, reintegrar las riquezas y los bienes públicos que han sido entregados o concesionados ilegalmente, a través de reglamentos o leyes secundarias que en ningún caso pueden estar por encima del principio constitucional que señala el dominio directo de la nación sobre los recursos naturales del país. Este procedimiento debe aplicarse fundamentalmente en los casos de la minería, la industria eléctrica y el petróleo.
2. Democratizar los medios masivos de comunicación. Es inaceptable que un pequeño grupo posea el control de la televisión y de la radio, y administren la ignorancia en el país en función de sus intereses. Que quede claro: no hablamos de expropiación, sino de que el Estado cumpla el mandato constitucional de garantizar el derecho a la información. Para ello no hace falta eliminar el régimen de concesiones, ni crear una excesiva reglamentación y muchos menos optar por la censura, lo más eficaz es lograr la democratización de los medios, evitando el monopolio y auspiciando la libre competencia. Para ser más claros: Que hayan todos los canales de televisión o estaciones de radio que sean técnicamente posibles, con absoluta libertad, sólo impidiendo que se concentren en unas cuantas manos como sucede actualmente.
3. Crear una nueva economía. Hay que cambiar la actual política económica que ni en términos cuantitativos ha dado resultados. México es uno de los países del mundo con menos crecimiento en los últimos años. La nueva política económica debe ser conducida por el Estado. Debe impedirse la injerencia de gobiernos extranjeros y de organismos financieros internacionales. El Estado debe recuperar su facultad para planear el desarrollo de acuerdo con el interés nacional. Hay que hacer a un lado la especulación financiera y enfocar todos nuestros esfuerzos a la economía real, a trabajar y producir los bienes que necesitamos. Sin producción no hay empleos, industrias, consumo, mercado, bienestar colectivo, ni economía poderosa, ni nación soberana.
4. Combatir las prácticas monopólicas. El artículo 28 de la Constitución prohíbe los monopolios y el Estado debe garantizar que esta norma se cumpla porque hoy es letra muerta. En México hay grandes monopolios vinculados al poder que encarecen bienes y servicios, dañando la economía de sectores populares y de las clases medias, a pequeños y medianos productores, empresarios y comerciantes, que se ven obligados a comprar insumos a precios exagerados.
Es inaceptable, por ejemplo, que los mexicanos paguemos por el cemento gris 146 por ciento más que los estadunidenses; 17 por ciento más por teléfono de línea fija; 240 por ciento más por llamadas de larga distancia nacional; 256 por ciento más por electricidad residencial de alto consumo; 52 por ciento más por electricidad de alta tensión; 185 por ciento más por la tarjeta de crédito; 309 por ciento más por televisión por cable; 145 por ciento más por Internet de banda ancha; 176 por ciento más por crédito a la vivienda. Y todo ello, a pesar de que el salario mínimo en México es nueve veces menor que en estados Unidos.
En este país pobre se paga más que en las naciones ricas y con peores condiciones de servicio. No podemos permitir que esto siga ocurriendo.
Insistimos en que mientras no evitemos los precios exagerados por empresas que operan en nichos protegidos, México no podrá competir con otros países ni habrá nuevos empleos y, a la larga, tampoco habrá oportunidades para las nuevas generaciones.
Aquí recuerdo que en noviembre del año pasado propusimos al Senado la aprobación de una ley de precios competitivos con la cuál los consumidores lograrían ahorros entre el 10 y el 18 por ciento de sus ingresos. Sin embargo, este proyecto está detenido porque los legisladores del PRI y del PAN no son realmente representantes populares sino que están al servicio de los potentados.
5. Abolir los privilegios fiscales. En los últimos días, se confirmó lo que hemos venido sosteniendo: desde la época de Luis Echeverría se celebró un pacto secreto entre el poder político y el poder económico que se ha ampliado y ratificado sexenio tras sexenio. El acuerdo consiste en conceder a los grandes empresarios y banqueros, el privilegio de no pagar o de devolverles los impuestos. Inclusive, hace unos días Calderón tuvo que reconocerlo cuando dijo que “las empresas que más ganan, rara vez, muy rara vez, pagan impuestos”.
Pero no basta con la denuncia. Es necesario aprobar una reforma fiscal progresiva. Es decir, que paguen más los que tienen más.
En México, a la inmensa desigualdad social y económica, tenemos que sumarle la injusticia fiscal, ya que la mayor parte de las contribuciones recaen en los trabajadores asalariados, los profesionistas, los pequeños y medianos empresarios y comerciantes.
Debe buscarse que, al menos, las grandes corporaciones que operan en México y los más ricos del país, paguen impuestos en la misma proporción que lo hacen sus similares en países desarrollados o de las llamadas economías emergentes.
6. Ejercer la política como imperativo ético y llevar a la práctica la austeridad republicana. Es necesario cambiar la forma de hacer política. Este noble oficio se ha pervertido por completo. Hoy la política es sinónimo de engaño, arreglos cupulares y corrupción. Por eso es urgente darle un nuevo sentido al quehacer político, imprimiéndole convicciones y principios. Quienes se dediquen a esta actividad deben entender que el poder sólo tiene sentido y se convierte en virtud, cuando se pone al servicio de los demás.
También hay que hacer valer el principio de austeridad republicana; retomar el ejemplo de Juárez y los liberales: el apego al criterio de la justa medianía en que deben vivir los servidores públicos. Nada de sueldos onerosos y ofensivos, ni flotillas de aviones y helicópteros al servicio de la llamada clase gobernante. Debe revisarse todo el funcionamiento del gobierno para eliminar los gastos improductivos, el derroche y los privilegios. Actualmente, le cuesta mucho al pueblo mantener al gobierno.
7. Fortalecer al sector energético. Es urgente detener la terrible crisis que se avecina por la caída en la producción petrolera y la salida de divisas para comprar gasolinas y otros derivados en el extranjero.
El manejo de Pemex, como hemos venido insistiendo, se ha caracterizado por el vandalismo y la irracionalidad. Hay que limpiar a Pemex de corrupción. No es posible que se sigan otorgando contratos millonarios sólo en beneficio de empresas extranjeras y de políticos corruptos. Tal es el caso de proyectos como los de la Cuenca de Burgos o de Chicontepec, donde no se ha logrado producir más gas ni más petróleo, pero sí se ha causado un gran daño al patrimonio nacional.
Por otro lado, se continúa con la sobreexplotación de los yacimientos para exportar petróleo crudo, sin reponer reservas.
Por esta causa, de 2004 a la fecha, se han dejado de producir 774 mil barriles diarios. Es decir, ahora producimos 2 millones 600 mil barriles al día y de seguir esta tendencia, en cuatro años apenas se estarán extrayendo 2 millones de barriles, que sólo alcanzarían para cubrir la demanda interna; con el agravante de que por la falta de refinerías y por el abandono a las plantas petroquímicas, seguiríamos vendiendo crudo y dependiendo por completo de la importación de gasolinas y otros petrolíferos.
Por eso, debemos insistir en modificar radicalmente la actual política petrolera. Es urgente recuperar la administración de Pemex, invertir en exploración e iniciar de inmediato la construcción de tres grandes refinerías para dejar de importar el 40 por ciento de las gasolinas que consumimos. El objetivo principal debe ser industrializar la materia prima y ya no vender ni un solo barril de petróleo crudo al extranjero, para generar empleos y utilidades en beneficio de los mexicanos.
8. Alcanzar la soberanía alimentaria. Desde 1983 se dejó sin apoyo al sector agropecuario y se optó absurdamente por comprar los alimentos que consumimos en el exterior. Ahora, en consecuencia, hay tierras ociosas, potreros abandonados, se ha despoblado el medio rural y millones de mexicanos han tenido que emigrar.
Este año para la compra de alimentos en el extranjero, se destinarán 16 mil millones de dólares. La mayor parte es maíz, frijol, arroz, leche, carne de res, de cerdo y desechos de pollo, que podríamos producir en el país.
Asimismo, debe fortalecerse la agricultura de autoconsumo de la que dependen millones de indígenas y campesinos pobres. Además, es donde se conservan semillas orgánicas y variedades de maíz que forman parte de la gran riqueza genética de México. No al maíz transgénico.
9. Establecer el Estado de bienestar. Hay que proteger a los pobres, a los débiles y olvidados ante la desigualdad social, la incertidumbre económica y otras calamidades. Debe garantizarse el derecho a la educación, al trabajo, a la salud, a la alimentación y a la vivienda.
Es necesario seguir insistiendo hasta lograr la pensión universal para los adultos mayores del país; el otorgamiento de becas a todos los discapacitados pobres; y la atención médica y los medicamentos gratuitos para la mitad de los mexicanos que no cuentan con seguridad social.
La solidaridad con los desposeídos no sólo es un asunto de justicia, es la manera más eficaz, más humana y más barata para garantizar la tranquilidad y la seguridad pública. Por eso reiteramos que por el bien de todos, primero los pobres.
10. Promover una nueva corriente de pensamiento. La transformación que necesita el país no sólo debe tener como propósito alcanzar el crecimiento económico, la democracia, el desarrollo y el bienestar. Implica también y sobre todo, cristalizar una nueva corriente de pensamiento sustentada en la cultura de nuestro pueblo, en su vocación de trabajo y en su inmensa bondad; añadiendo valores como el de la tolerancia, la solidaridad, el respeto a la diversidad y la protección del medio ambiente. Hay que alentar un pensamiento que ayude a impedir el predominio del dinero, del engaño, de la corrupción y del afán de lucro, sobre la dignidad, la verdad, la moral y el amor al prójimo.
Amigas y amigos:
Es mucho el atraso y el deterioro de la vida pública del país. Pero así como estoy convencido de que si no hay una renovación tajante y se mantiene el mismo régimen de opresión, corrupción y privilegios, no vamos a poder revertir la decadencia, también creo que todavía es posible lograr el renacimiento de México.
Pero esto depende en mucho de todos nosotros. Por eso, hoy debemos ratificar nuestro compromiso de seguir luchando hasta lograr la transformación del país.
¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros? Yo creo que lo más importante es seguir orientando, haciendo conciencia y organizando al pueblo. Que cada quien haga lo que le corresponda y tome la iniciativa. Es el momento de aplicarnos a fondo, de hacer trabajo de convencimiento con vecinos, amigos, familiares y compañeras y compañeros de trabajo. Hay que organizar comités en barrios, colonias, unidades habitacionales y pueblos. Hay que persuadir y hablar con la verdad, decir con toda franqueza que si no hay un cambio verdadero no saldremos adelante.
Hay que insistir que sólo el pueblo organizado puede salvar al pueblo y a la nación, y comprometernos a sumar esfuerzos para derrotar a la oligarquía en el terreno político, de manera pacífica, para establecer una auténtica democracia, porque sólo así se podrán distribuir con justicia los frutos del trabajo y de las riquezas del país. Sólo así alcanzaremos el gran objetivo de garantizar el bienestar y la felicidad del pueblo.
Yo les pregunto ¿Están dispuestos en hacer un mayor esfuerzo para llevar a cabo ésta revolución de las conciencias?
El compromiso que acabamos de hacer es sumamente importante. A todos nos mueven necesidades e intereses, pero también las ideas y las convicciones que representan lo mejor de la condición humana. Y aquí se está reafirmando que nos mueven valores más elevados que nuestras propias aspiraciones personales.
Por eso estoy optimista. Estoy seguro que no volverán a impedir la alegría y la felicidad del pueblo. Los poderosos se imponen con el dinero, el prejuicio racista y clasista, las injusticias, la ilegalidad y la manipulación de muchos medios de comunicación. Nosotros por el contrario, sólo disponemos de lo mero principal: La voluntad de cambio de millones de personas libres y concientes. Tenemos de nuestro lado, y es un honor, a ese sector inmenso del pueblo mexicano que tiene hambre y sed de justicia, como dijo bíblicamente en su tiempo el prócer de la democracia, Don Francisco I. Madero.
Amigas y amigos:
Buen camino. Regresen a sus ciudades, barrios, colonias, comunidades y pueblos, convencidos de que las cosas van a cambiar porque tenemos la razón y estamos trabajando sinceramente por una causa justa.
Muchas gracias por su entrega y respaldo. De mi parte les garantizo que seguiré poniendo por delante mis principios y mis ideales. He decidido a hacer de mi vida una línea recta y no voy a cambiar mi manera de pensar y ni mi forma de ser. No voy a traicionar al pueblo.
No nos rendiremos, no nos cansaremos. Y llamamos a todos los mexicanos de buena voluntad a que juntos salvemos a México. Apresuremos, como decía Ricardo Flores Magón, “la llegada de ese día radiante en que caiga para siempre la tiranía y surja la esperada democracia con todos los esplendores de un astro que jamás dejará de brillar en el horizonte sereno de la patria”.
¡Viva México!
¡Viva México!
¡Viva México!
A tres años, la resistencia sigue viva!
La respuesta siempre entrañable; los ríos de gente saliendo de los vagones del metro, entusiasta, comprometida. Gente que ya quisiera Calderón para un día de fiesta; y es que estas concentraciones eso son: fiestas populares donde todos somos iguales, nos sonreímos, nos saludamos, nos sentimos entre nosotros, como viejos conocidos, y es que lo somos, tenemos tres años de vernos, de codearnos, de hacernos un lugarcito compartiendo la sombra en días soleados o el paraguas cuando nos llueve. Ese sentirnos parte de un país que quiere emerger en condiciones nuevas, propicias para los que siempre han sido desplazados, marginados, olvidados, burlados. Una nación con hombres y mujeres solidari@s, donde todo@s salgamos con la ayuda de tod@s, donde prevalezca lo común a lo individual, donde la confianza en el otro sea la moneda de cambio diaria.Cuántas veces nos hemos reunido y llenado las calles con nuestra presencia, con el coraje trocado en júbilo por estar juntos. Cuando el Zócalo y las calles te pertenecen, como pueblo, se fortalece la esperanza de que podemos lograrlo porque somos muchos. Los otros, los que no quieren vernos o pretenden hacerlo bajo la óptica de los medios y el gobierno, se zumban el coraje que les pudre el hígado: aún no nos vencen, aún RESISTIMOS!







